Pinturas rupestres de Fuensanta de Martos

Abrigo de Manuel Díaz

Está situado a unos dos kilómetros del núcleo urbano de Fuensanta, siguiendo el camino que conduce al manantial del nevazo, en una concavidad de piedra caliza apenas a cincuenta metros del farallón rocoso de Peñas Rubias. Está a unos 900 metros de altura



El panel está compuesto por cuatro figuras, aunque algunos restos de pintura, nos indican que debió de haber alguna más. Se aprecia una composición, compuesta de un objeto que parece representar un arma, podría tratarse de una palmella, y tres figuras, de las llamadas cruciformes, que corren despavoridas con los brazos extendidos hacia arriba.









Abrigo de Peñas Rubias

Se encuentra muy cercano al de Manuel Díaz, a un metro aproximadamente sobre la base rocosa del monte de piedra caliza conocido como Peñas Rubias, a unos 950 metros de altitud.



De los dos paneles del abrigo de Peñas Rubias apenas se puede apreciar los motivos que allí aparecen, debido al deterioro que sufren, aunque podrían corresponder a los típicos ramiformes, uno de ellos podría ser la cornamenta de un ciervo representada por una uve.



Antropomorfo cazando. Se aprecia el cuerpo y la cabeza arqueada hacia detrás, y el arco levantado hacia arriba. Las piernas, una de ellas ha sido dibujada, y la otra se ha utilizado el resalte de la piedra para representarla.



Antropomorfo en el que destaca la cabeza en círculo. El cuerpo se ha utilizado el resalte de la piedra para representarlo. Se aprecia el sexo y una pierna.



Y una cuarta figura podría ser el sol, que vendría representado por una especie de círculo del que se extienden tres trazos lineales hacia arriba. Del resto sólo quedan algunos pigmentos de color rojizo sobre la pared.





Abrigo del cerro de Cueva Terrizas

A unos 1.100 metros de altitud se encuentra este pequeño abrigo orientado en dirección suroeste.



Las pinturas están muy deterioradas, entre las mejor conservadas nos llama la atención, la representación de un antropomorfo y un zoomorfo, para las que se ha aprovechado el uso de protuberancias o salientes de la roca para completar el contorno de la figura, lo que denota un estudio previo de las alteraciones y fisuras parietales por parte del autor para realizarlas en el lugar apropiado.

Del primero se han dibujado las extremidades y el sexo, utilizándose una nervadura de la cavidad para representar el tronco, y dos agujeros y un pequeño saliente han hecho las veces de rostro.



Para dibujar el segundo tan sólo tuvieron que trazar cuatro líneas verticales que representarían las patas de un cuadrúpedo, posiblemente un ciervo o un toro, el resto del cuerpo, la cabeza y la cornamenta estarían hechos de forma natural por la misma roca.



Hay restos de pintura pertenecientes a trece figuras, y posiblemente fuesen más, pero aparte de las anteriores, solo es posible apreciar la existencia de un ancoriforme y otro zoomorfo, el resto están en muy mal estado de conservación debido a la capa de carbonato que las recubre, o a la pérdida de color en algunos casos.





FUENTE: http://www.ugr.es/~arqueologyterritorio/PDF3/Bonilla.pdf